Cal que neixin flors a cada instant. Lluis Llach
Es necesario que nazcan flores a cada instante

Hace ya unos años (1996) me regalaron el esquema de un dechado que tuve que reconstruir ya que me lo entregaron a pedacitos. Salvo la leyenda Cal que neixin flors a cada instant, que fue incorporada con posterioridad, el resto de motivos proceden de un álbum de los años 50 ( eso es lo que me dijeron). Venía acompañado de otro dechado que también bordé, pero os ahorraré el suplicio de ver las fotos -tremendas- que le hice. Proximamente

Bordar en tela negra casi me supuso una presbicia antes de tiempo. Algunos motivos logré bordarlos colocando un foco debajo de la tela para poder ver la trama. Lo peor fue bordar el encaje. Seguro que está lleno de mentirijillas. Me parece increible que después de terminar éste me animase a bordar el otro . Locuras de juventud

En esta foto se aprecia una de mis manías – aunque yo prefiero llamarla “marca de la casa”- que no es otra que la de no bordar los ojos de los querubines y de los angelotes. Tampoco bordo sus bocas pero aquí veo que se me escaparon dos puntitos en los angelotes del año. Si ya de por si tienen unos rasgos bobalicones, con ojitos parecen estar en éxtasis ad eternum .

Empecé a bordarlo desde el medallón central, una pesadez tanto blanco aunque el resultado es precioso. Parece aunténtico encaje.

Me ha sido imposible conseguir otras fotografías mejores ya que está colgado en la pared más complicada de mi casa en cuanto a buena iluminación se refiere. O salían reflejos, o salía yo o directamente sólo se veía el fogonazo del flash. Tal vez algún día lo descuelgue, pero no me comprometo a nada, que de lo que aquí se escribre queda constancia.
Cambiando de tercio, conseguimos vestir a Nenuca aunque la ilusión nos duró poco, el tiempo justo para poder fotografiarla.

Recuperé el poncho de MiniTana y me tuve que conformar con fotografiarlo en modo exposición porque fue imposible convencer a la modelo de que posase con él.
Tan pequeña y ya preocupada por los derechos de imagen.

Detalle de la abertura del cuello

Con el bolso porta-trastos no tuve problemas. No opuso resistencia
Lo fotografié de frente, de perfil, cerrado y abierto

No tiene ocupante porque MiniTana estaba muy entretenida quitándole el poncho a la muñeca. Lo manipulé a mi antojo. No hay mal que por bien no venga.

Dan ganas de empujar esta sillita ¿verdad?

Esta imagen dio paso a la siguiente disertación: ¿Por qué las madres nos empeñamos en llenar las bolsas porta-trastos con las 3/4 partes del armario del bebé cuando vamos al parque? Bolsas mal llamadas porta-trastos ya que deberían llamarse bolsas porsi: por si refresca (metemos una toquilla, una rebeca y un chubasquero), por si se cae (tiritas, betadine, aguja e hilo de sutura y la cartilla de vacunas no vaya a ser que necesite la antitetánica), por si tiene hambre (galletas, potito dulce-potito salado y talonario de ticket-restaurante), por si no puede dormir (el conejo Paco, la vaca Flora, almohada viscoelástica… ). Dadnos un bolso que podamos llenar y sobreviviremos, nosotras y nuestros descendientes, a cualquier hecatombe. ¡Vivan los bolsos de las madres!
Entonces se me ocurrió someter a la niña a la prueba del algodón o prueba porta-trastos

Esto es lo que metió MiniTana en la bolsa, lo verdaderamente necesario: un pañal y un biberón, ni más ni menos.También metió el mando del televisor, un posavasos y trozos de papel que rápìdamente saqué antes de hacer la foto.
Esta niña apunta maneras