Agradecimientos

En mi país, España, se dice: “De bien nacido es ser agradecido”.

Por ello, voy a dedicar mis primeros agradecimientos a mis dos abuelas, paterna y materna. Mi afición por las agujas y ganchos (después de algunos pescozones y no pocas deserciones mías) se la debo a ellas.

Teresa, abuela paterna, me enseñaba a usar las dos agujas (punto de media) mientras ella preparaba la paella de los domingos. Mi primera labor profesional fue la puntera de unos calcetines que luego luciría mi hermana. Así me adentré en el intrincado mundo de los aumentos y mengüados, base de toda la ciencia tricotera. Ahora sólo tejo prendas “llaverito”, para bebés. Pronto os mostraré una de mis canastillas🙂

María, abuela materna, “en castigo” por negarme a hacer la siesta, me tuvo todo un verano tejiendo y destejiendo “cadenetas”. De esta primera labor crochetril sólo recuerdo el áspero tacto de la lana. Según la maestra, había que hacer “callo” para soportar el roce del gancho.  La lana sería un resto de otra labor o un reciclaje, un ovillo con los metros necesarios para mantener a una niña entretenida y tranquila mientras el resto de la familia siesteaba. Aquella niña, ahora algo más crecidita, sigue entreteniéndose pero ahora utiliza lanas más suaves e incluso combina más puntos, consiguiendo (a veces) resultados aceptables🙂

 Luego llegó el punto de cruz de la mano de mi madre, la menos paciente de mis maestras, que directamente me metió en faena bordando las esquinas de las servilletas de una mantelería. Fue la más perfeccionista de todas, no me perdonaba ni un fallo. Todo indicaba que, después de aquella servilletas, las únicas cruces que marcaría el resto de mi vida serían las de las casillas de los exámenes “tipo test”, pero se convirtió en una de mis pasiones. Ahora estoy en modo “pause”, en espera de un SAL que espero comenzar en enero.

               Ellas fueron mis maestras , las recuerdo con cada labor que tejo o bordo.

Ya no pueden corregirme, pero me enseñaron a tirar de la hebra y a volver a empezar.

                                            – Abuela, que sí, que ya lo deshago🙂

PD: el costurero era de mi madre. Es otro de mis tesoros.

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14 respuestas a Agradecimientos

  1. anny dijo:

    Que lindos esos agradecimientos, te juro me emocionan,yo aprendi de mi abuela paterna, me enseñaba a tejer la ropa para mis muñecas
    te mando un beso desde mi Argentina ( Cordoba)
    Anny

  2. hola soy Carmen, he visitado tus blogs,eres mi preferidam vas ganando, te diré que yo también tenía a mi abuela detrás. guiándome en mis costuras y desaciendo y haciendo cuando ella decía COSER Y DESCOSER TODO ES HACER, y a mí también me molestaba un poco, era muy perfeccionista sabes?, pero ese recuerdo es bonito, además, recordar es volver a vivir, así que mientras funcionen las manos y la cabeza, a darle duro. Bueno nos vemos chao,

    • Carmen, ¡Vivan las abuelas “for ever”!🙂
      xxx

      • hola doña ansias, ya veo que nos vas a dar mas alegría y envidia a mucha gente, provablemente, somos parecidas en esto de las labores, pronto te eseñaré a tí y a todas las crocheteras mis trabajos, no sé muy bien como, pero las verás, te sigo en tus trabajos muy a gusto, eres graciosa y muy amena, nos vemos por la red, chaooo—

  3. Qué linda entrada!!!!!
    besito♥♥

  4. Lilita´s dijo:

    Que bonito cuando viene de generación, por lo que veo valio la pena los pezcosones jajaja (bromas), por mi parte mi madre me enseño a tejer y al igual que tu abuela materna me hacia que tejiera la cadena y destejiera asi vas a aprender me decia, y me resulto, no soy experta pero me defiendo un poco y lo mas importante me entretengo y gozo de la labor, el costurero esta precioso, y como dices es un tesoro cuidalo mucho, me gusto mucho el post

    Besitos ^_^

    Lilita’s

    http://miscositashechasacrochet.blogspot.com

  5. Sonia dijo:

    Hola guapísima!!!!!!
    Te felicito por este gran post, un merecidísimo homenaje a las mujeres de tu familia. Muy entrañable y muy tierno.
    Un beso, Sonia.

  6. Morguix dijo:

    Lo mío es todo un poco más tardío…
    Yo tengo que agradecerle a una amiga, que me enseñó a hacer punto de cruz a los 29 años… (y, desde entonces, no he parado de hacerlo, en tierra y hasta en el aire, jajaja).
    Y a mi madre, gracias a la cual hoy, a los 48, he aprendido a hacer PUNTO DE CADENETA, jajaja. Nunca es tarde para empezar.
    Un besote, guapa.

  7. Gracias por tu visita, y dale espero ver ese adoquín de granito bien abrigadito jajajjaj un beso ♥♥♥hasta pronto!!!!

  8. anny dijo:

    Gracias por tu comentario en el menguado de las uniones,hoy domingo, bien temprano desde mi Cordoba (Argentina) tomandome unos mates y desarmando la manta para corregir
    besos
    anny

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